A comienzos de los años treinta, numerosas películas norteamericanas reflejan la crisis económica, la pobreza de las clases humildes y las inquietudes cotidianas de la
Gran Depresión. Surge así un cine crítico y consciente, que toma el pulso de una sociedad en crisis y habla, a veces con dureza y casi siempre con esperanza, del sueño de una vida mejor.
Este ciclo, coordinado por el crítico
Carlos F. Heredero, reúne una variada selección de propuestas, mucho más heterodoxas que los modelos que se impondrán desde 1934 con la aplicación estricta del
Código Hays.