El vasto catálogo de Bach incluye una decena de colecciones para instrumentos a solo, concebidas como conjuntos coherentes de piezas estrechamente interrelacionadas. En ellas, el compositor exploró de forma sistemática los recursos expresivos y técnicos del clave, el violín y el violonchelo. Tras los festivales dedicados a los cuartetos de cuerda de Mieczysław Weinberg y a las sonatas para piano de Franz Schubert, este tercer ciclo reúne cinco integrales bachianas: suites, sonatas, partitas e invenciones que continúan planteando un desafío formidable para sus intérpretes.