Hacia el año 1600, se produjo en Italia un cambio de paradigma decisivo en la práctica musical: el paso de la llamada prima pratica, adscrita a unas reglas contrapuntísticas rígidas, a la seconda pratica, entregada a la expresión del texto y de los afectos. En este nuevo contexto, la música sacra italiana adquirió un inusitado relieve en pos de un fervor místico que encontró por fin en la voz cantada un vehículo para el éxtasis. La propuesta del Deliciæ Ensemble en Jóvenes Intérpretes reúne, en un formato íntimo, una muestra de motetes de adoración de principios del siglo XVII.